Carrito  

Sin producto

0,00 € Transporte
0,00 € Total

Ver cesta Continuar a la comprobación

 

Ramón Jiménez Fraile: 'África te convierte en lo que eres'

Ramón Jiménez Fraile (Vitoria, 1957). Periodista, historiador, viajero (miembro de la Sociedad Geográfica Española). Residente en Bélgica. Autor de la trilogía africana sobre Stanley, Iradier y Mary Kingsley que Lakibuks ofrece en su escaparate de libros sobre viajes y aventuras.

Como indica el propio autor, “mi trilogía africana gira en torno a tres viajeros decimonónicos   -Henry Morton Stanley, Manuel Iradier y Mary Kingsley- cuyas vidas quedaron m arcadas por sus vivencias en el continente negro”.

Manuel Iradier

-Iradier era vitoriano, como usted, ¿se sintió cercano al personaje por ello?

-Los primeros relatos de África que leí siendo niño fueron los de Manuel Iradier, que en efecto era vitoriano como yo. Por aquel entonces quedé prendado por el lado aventurero y arriesgado del personaje, que dejó huella en la actual Guinea Ecuatorial.

Con el tiempo, lo que más he valorado de los escritos de Iradier es su mirada singular, sin prejuicios ni tapujos, de la realidad africana que conoció. Los que acusan a este y otros personajes de su tiempo de complicidad con el sistema colonial ignoran el respeto con el que se acercaron a las culturas africanas.

Mary Kingsley

-¿Qué hace tan singular la figura de Mary Kingsley?

-Tal vez por el hecho de ser mujer, y como tal “ser inferior” en su propia sociedad victoriana, la inglesa Mary Kingsley es también un paradigma de la ausencia de prejuicios hacia los supuestos “salvajes” con los que convivió. Fenómenos como el canibalismo ritual o la poligamia aparecen mencionados en sus escritos sin ningún ápice de moralismo e incluso con pinceladas de humor.

Henry Morton Stanley

-El gran explorador Stanley es, sin duda, el más conocido de ellos, ¿no?

-Sí, el caso de Henry Morton Stanley es diferente, sobre todo por la fama mundial que alcanzó en vida, y después de ella, el personaje, asociado de manera indefectible a la aventura colonial del rey de los belgas Leopoldo II en el Congo.

En los últimos tiempos a Stanley se le ha presentado como cómplice del genocida Leopoldo II. En realidad Stanley fue un intrépido reportero de prensa, fogueado en la España del Sexenio Revolucionario, que se tomó la exploración de la cuenca del Congo con el mismo empeño con que se tomaba el escribir un buen reportaje de guerra. Leopoldo II prescindió de sus servicios sin ningún miramiento cuando el monarca puso en marcha su maquinaria colonial.

Cuando se leen los diarios y manuscritos de Stanley se llega a la conclusión de que tenía más admiración hacia sus guías negros, a los que consideraba sus amigos, que hacia las cabezas coronadas y magnates occidentales con los que se codeó. Sin duda, ello se debía al origen más que humilde de Stanley, un niño abandonado en un orfanato del País de Gales que creó una nueva identidad en los Estados Unidos de la Guerra Civil.

Manuel Iradier y Mary Kingsley eran también de origen humilde, lo que contribuyó, en mi opinión, a que se acercaran a la realidad africana sin complejos de superioridad.

-¿Y cómo valora su propia experiencia como viajero en África?

Impregnado de este tipo de lecturas cumplí a principios de este siglo XXI mi particular sueño africano con viajes de aventura por varios países de ese continente. Algunas de esas experiencias son difícilmente realizables hoy en día debido a las circunstancias políticas, tales como incursiones en el norte de Camerún, al Sur de Nigeria, entre otras cosas para visitar el País Dowayo con los que convivió el inefable Nigel Barley, autor de “El Antropólogo inocente”, con quien posteriormente trabé amistad en Londres.

Recorriendo países como Gabón, Sudáfrica, Guinea Ecuatorial o el propio Camerún confirmé lo que Plinio el Viejo ya tenía dicho desde la Antigüedad: “Ex Africa semper aliquid novi” (Siempre hay algo nuevo en África).

También entendí lo que escuché en una ocasión: “África te convierte en lo que eres”. En otras palabras, tu auténtica personalidad se desvela sin tapujos en un continente en el que no hay nada que esconder, empezando por los instintos.